Historias de un repartidor aragonés de propaganda

Historias de un repartidor aragonés de propaganda

miércoles, 21 de enero de 2015

Pegando carteles


Además de repartir propaganda también me tocaba ir pegando carteles por los comercios de las calles de todos los distritos de Zaragoza, la mayoria de los cartelicos solían ser para anunciar las exposiciones y cursillos de la "Obra social de Ibercaja" y para las vísperas del Pilar se colocaban carteles anunciando los conciertos de Interpeñas en los cuarticos donde están ubicados los cajeros automáticos.

Esta tarea no me hacia mucha gracia, porque tenias que entrar a todos los comercios y según que tiendas, te ponían mala cara y no te dejaban poner el cartel..... Lo bueno era cuando habia una tienda que estaba traspasada y tenía la persiana atrancada, entonces ahí sí que aprovechaba y ponía el cartel en las baldosas de la fachadas.... total, a nadie podía molestar eso, la gente leía el cartel y al dueño igual le daba porque estaba chapado.... jeje

Otra variante de pegar carteles era la de las rutas de colegios y universidad, llevabas los mismos carteles de exposiciones pero con la diferencia de que en lugar de pegarlos tú, se los entregabas al conserje del cole y te tenía que echar un sellico como que estaba entregado. Esto me gustaba más.

Había una ruta en concreto que me encantaba, porque se terminaba enseguida y tenias que recorrer las facultades y colegios mayores del campus de la plaza San Francisco de la universidad de Zaragoza y luego un par de librerias de la calle corona de Aragón. Ya que yo no he estudiado en la Universidad porque elegí FP me gustaba pisar todas las facultades y ver a las universitarias y universitarios en su habitat.
La única pega es que íba andando normal, pero cuando entraba en la facultad de derecho para entregar su cartelico tenía que poner la espalda recta porque sino no me dejaban pasar...... JA JA JA

Como esa ruta la terminaba a media mañana, me solía meter a almorzar en un bar frecuentado por universitarios ya que las consumiciones solían ser más ecónomicas y los pinchos de tortillas muy ricos.

La ruta de los coles que menos me gustaba era la ruta de casablanca, que englobaba dos coles que estaban donde cristo perdió la alpargata..... uno era el Liceo Europa, casi en la fuente de la junquera y el otro era el marianistas, "siguiendo el canal imperial hasta ver un campo de fútbol" (Explicación que me dió un sabio jubilado cuando le pregunté el primer día que hacía esa ruta).

martes, 20 de enero de 2015

La guía "michelin" del repartidor


Íbamos repartiendo por todo Aragón y teniamos ya sitios más o menos fijos a la hora de comer, según en el pueblo que nos pillará repartiendo.

Huesca capital: el restaurante El Ibón, situado en la avenida Martinez de Velasco. Comida casera cojonuda a buen precio. Estaba situado cerca de un poligono industrial y eso se notaba en que casi siempre teniamos que esperar para sentarnos en una mesa.

Larrés: Pueblecico situado muy cerca de Sabiñánigo, no me acuerdo como se llamaba el mesón pero se comía muy bien. (No hay más restaurantes en el pueblo) ese municipio es conocido por su castillo, dónde se encuentra el museo del dibujo.

El mesón del aceite, Bulbuente: Aquí no comí, solo almorcé y muy bien. Esto tiene historía. Cada quince días hacíamos la ruta de reparto de Borja y Tarazona y al pasar por Bulbuente, mi jefe y yo siempre deciamos que un día habría que parar a echar un bocado en el mesón del aceite.... y un día, paramos a almorzar y ya siempre que nos sobraba un poco de tiempo al hacer esa ruta, paradica a almorzar.

Restaurante Casa Pepe, Tauste: Aquí, un sábado por la mañana que nos tocó trabajar en una campaña publicitaria urgente, decidimos hacer un alto en el trabajo y por ser sábado nos metimos a almorzar a este lugar un plato contundente: huevos fritos con magra y longanizas.... ¡Ríquisimo!

Sábiñanigo: restaurante Obélix. La nota negativa de este post se la lleva este restaurante de Sabiñánigo, lo regentaban unas hermanas con muy mala leche. La comida estaba buena, pero el servicio nos echaba para atrás a la hora de meternos aquí a comer.

Lanave: La parte dulce la pone esta panadería situada en a pie de la N-330, en el Monrepós. Una panedería de horno de leña dónde hacen una madalenas riquísimas, unos mantecados exquísitos, unos adobados muy buenos y panes de medio kilo y de kilo con una buena miga. 

viernes, 16 de enero de 2015

Alcorzar no significa ir por buen camino


También teniamos que hacer rutas de reparto por los pueblecicos del Aragón más profundo. Cada quice días teniamos que hacer el reparto de la publicidad del "Schlecker", que en cuatro días habia que repartir mogollón de pueblos y a veces hacíamos rutas maratonianas como la de ir de Zaragoza a Huesca, parando en Almúdevar y Sariñena y luego subir hasta Jaca y Sabiñanigo. Después de Jaca, bajar hasta Teruel capital sin pasar por Zaragoza y comiendo en la furgoneta mientras ibamos por la autovía Múdejar. Esas rutas, casi siempre me tocaba ir a mí con el jefe como conductor de la furgoneta. Comenzábamos la jornada a las nueve de la mañana y la terminábamos a las ocho y pico de la noche, cerca de las nueve.... (Estas ruticas hacían que tuviera la nómina un poco más alta).

El que es, que haciendo un día la ruta del tambor, (La llamábamos así porque eran los pueblos de alrededor de Alcañiz) Salíamos de Alcañiz para dirigirnos a la tienda de "Schlecker" de Valderrobles para hacer el reparto y como después de Valderrobles teníamos que ir a Caspe, se nos ocurrió que alcorzar por la carretera de Torre del Compte (desvío situado a medio camino entre Valderrobles y Alcañiz) para evitarnos un cacho de carretera y llegar antes a Caspe.... ¡Qué carretera! llena de baches, sin árcenes, estrecha, curvas..... la pista circulaba entre un clásico pinar de la comarca del Matarraña y daba la sensación de que el bucólico paisaje se había detenido en el tiempo. Pasamos por el pueblo de Torre del Compte, después cruzamos una carretera nacional para meternos en el desvío de Mazaleón, esta vez la carretera estaba un poquico mejor, pero poco.... salímos a Maella y de allí a Caspe.

Conclusión, que dimos menos vuelta que llendo por la nacional de Alcañiz y Caspe pero hicimos más kilómetros y en peores condiciones.

Eso sí, la experiencia de ir por una carretera casi desértica entre medio de los pinos bajo el sol del Matarraña y pensar que durante un momento se ha detenido el tiempo es una experiencia muy enriquecedora.

A veces en la vida merece la pena alcorzar por caminos secundarios en lugar de ir por la carretera que nos quieren mandar.

miércoles, 14 de enero de 2015

Trabajando en festivos



10 de agosto, san Lorenzo. La ciudad de Huesca celebra sus fiestas patronales y como en Zaragoza capital no era fiesta, el jefe se empeñó en que teniamos que ir a repartir propaganda a Huesca capital de una campaña publicitaria urgente de "Mapfre". Yo le dije al jefe que no íbamos a poder hacer nada porque es el día grande de las fiestas oscenses y la gente estaría en la calle bailando al son del famoso paloteado oscense. Pero daba igual lo que le dijiese, ya lo dice el refrán, "Dónde hay patrón, no manda el marinero" así que cargamos los carros a la furgoneta de reparto y pusimos rumbo a Huesca capital.

Lo que yo decía, la ciudad estaba desierta y a las diez de la mañana solo se veían por la calle las cuadrillas que se encaminaban a los bares para almorzar juntos todos enfundados con el traje de fiestas, pantalón y camisa blancos, fajín verde y pañoleta verde al cuello. Al llamar a un timbre de un portal que no tenía buzón comunitario me contestó un hombre.

-Hola, buenos días, Propaganda, ¿Me puede abrir?
-¿Propaganda? ¿Pero tú sabes qué día es hoy?
-Ya.... es que..... vengo de Zaragoza de propio para repartir estos papelicos.....
-¡Pero qué hoy es San Lorenzo!
-Ya lo sé, pero yo vengo de propio de Zaragoza y yo no tengo fiesta...
-Vale, vale..... de Zaragoza tenías que ser...... ya te abro.
-¡Gracias! y que pasé buen día de San Lorenzo...


A lo largo de la mañana repartí muy poquito porque casi nadie abría la puerta, pero el ambiente festivo que inundaba la ciudad oscense hacía que se trabajará de una manera más relajada y yendo por una centrica avenida me encontré con una charanga y aún estuve un rato bailando al son de paquito chocolatero, la vaca que te pilla y demás canciones charangueras.
Al final de la mañana, a la hora de marcharnos a Zaragoza, yo me vuelvo a la capital con un ramillete de albahaca que una cuadrilla de oscenses me habian dado en la avenida Pirineos al pedirles yo una ramica y mi compañera acabó con una pañoleta verde en el cuello, que le dieron unos peñistas que estaban tumbados en un jardincillo.

Una mañana diferente de reparto y ya no puedo decir nunca que no he estado en las fiestas de san Lorenzo.

lunes, 12 de enero de 2015

En el funeral del alcalde de Fago






El 16 de enero del 2007 llevaba un año trabajando como repartidor en la misma empresa, ese día tocaba reparto de publicidad en los pirineos. En concreto, en Sabiñánigo y Jaca. así que el chofer de la empresa, dos compañeros y yo nos subimos a una furgoneta de reparto y pusimos rumbo a la alta montaña.
Cuando ibamos por el Monrepós hicimos una parada obligatoria en la pedanía de Lanave para comprar madalenas, que son las mejores madalenas que yo he comido en toda mi vida. (Siempre que yo formaba parte del equipo de reparto en los pirineos le hacía parar al chofer para comprar un par de bolsicas de madalenas ricas).


Bueno, pues a lo que os iba contando, esa mañana a mi me tocó repartir en solitario Sabiñánigo y me soltaron con un carro de reparto lleno de publicidad del "Lidl" y el resto del equipo montañero se marcharon a repartir a Jaca, luego a la bajada de Jaca yo les estaría esperando en la estación de autobuses para que me recogieran.

Pues cuando yo iba a empezar el reparto e iba empujando el carrito por la acera que bordea la plaza del ayuntamiento / iglesia observé que abajo en la plaza había un montón de gente y entre ese barullo había altos cargos de la politica, me dí cuenta que estaban en un funeral porque justo estaban descargando el feretro del coche fúnebre y lo transportaban hacia el interior de la iglesia, además que las campanas de la iglesia sonaban con el toque de difuntos.
Luego me enteré por los informativos que era el funeral de Miguel Grima, alcalde de Fago, asesinado cruelmente por un vecino del mismo pueblo.

Dicen que hay que estar en el momento justo y en el lugar adecuado y yo estuve allí, de lejos y de casualidad, pero estuve allí.

Alparceando la escena del crimen







Meses después del funeral del alcalde de Fago, (No me acuerdo exactamente cuando) mi jefe y yo íbamos con la furgoneta de reparto empalmando la ruta de reparto de las Cinco Villas con la de Jaca y Sabiñánigo. El último pueblo de la ruta de las Cinco Villas era Sádaba y trás pasar Sos del Rey Católico y Sangüesa, nos encaminamos por la carretera que bordea el pantano de Yesa. Al ver el cartelico que ponía "Fago" "19 kilometros por Majones" El jefe y yo nos quedamos mirando el uno al otro y dijo él: ¡¿Vamos?!

Sin decir más palabras nos desviamos 19 kilometros de nuestra ruta de reparto solamente para alparcear la escena del crimen dónde asesinaron al alcade de Fago, estuvimos viendo la cruz de madera que pusieron los familiares en la cuneta y llegamos hasta el mismo pueblecico. La carretera estaba en pésimas condiciones y era la típica carreterilla de montaña estrecha y sin árcenes.
El pueblo era muy pequeño, no bajamos de la furgoneta ni nada, solamente dimos una vuelta por la calle principal. de habitantes no vimos a nadie, solamente vimos a unas vacas que estaban pastando a la entrada del pueblo.

Fue una experiencia nueva en nuestra rutina diaria del reparto de propaganda.

viernes, 9 de enero de 2015

Presentación del repartidor


Soy Luis, ahora me dedico a otras cosas pero mi primer trabajo fue en una empresa de raparto de publicidad. Entré a trabajar en el año 2006, en el día de san Antón, patrón de los animales. Siempre se ha dicho que cuando entras a una nueva empresa es porque sustituyes a otra persona que se ha marchado, pues en mi caso no fue así: yo siempre he pensado que yo entré en esa empresa de reparto sustituyendo a una furgoneta, porque es llegar yo y a los tres días el jefe la vendió. Me acuerdo que era una Ford Curier de color blanco. El trabajo parecía sencillo, ir andando por las calles de la ciudad arrastrando un carrito, un poco más grande que el que llevas al mercadillo para comprar las borrajas, repleto de paquetes de publicidad. Habia que pararse en todos los portales, contar los timbres del portero automático y luego contar la publicidad para que cada vecino tenga la suya, después se depositaba en el buzón de plástico ubicado debajo del portero automático.

En este blog iré contando anécdotas del tiempo que estuve trabajando en esa empresa (me echaron al paro en junio de 2009) hay cosas muy curiosas como que yo fuí el primer repartidor del mundo en probar el carrito de propaganda eléctrico, ya os contaré mi experiencia sobre ese hito histórico.