Historias de un repartidor aragonés de propaganda

Historias de un repartidor aragonés de propaganda

miércoles, 1 de abril de 2015

La Ruta del Tambor y El Bombo


Aprovechando que estamos en Semana Santa, voy a recordar en este post una de las rutas de reparto que hacíamos. La solíamos hacer cada quince días para llevar la publicidad a las tiendas Schlecker.
Esta ruta en concreto consistía en recorrer desde Zaragoza capital casi todos los pueblos del Bajo Aragón. Normalmente me tocaba ir a mí de repartidor para acompañar al jefe, que conducía la furgoneta. Esta ruta de reparto la teniamos bautizada como "la ruta del tambor" porque pasábamos por los pueblos en donde se hace la rompida de la hora.

Desde Zaragoza ibamos directamente a Alcañiz. De Alcañiz nos desviábamos hacia Valderrobles haciamos el reparto y luego continuabamos la ruta hacía Calanda, Alcorisa, Andorra, Albalate e Hijar. Desde este último pueblo, cogiamos la carretera de vuelta a Zaragoza y al salir a la N-232, haciamos el reparto de Gelsa, Quinto, Pina y Fuentes.... Tras terminar en Fuentes, poniamos rumbo a la capital maña para dar por concluida nuestra jornada de trabajo.

Una anecdota curiosa de esta ruta es que una vez quisimos alcorzar desde Valderrobles a Calanda sin pasar por Alcañiz y nos metimos por unas carreteras secundarias... pasamos por pueblecicos que no los habia oido nombrar nunca, Castelserás.... Cañada de Verich.... la carretera era estrecha, con curvas y mal asfaltada. Al final salimos a la carretera que une Alcorisa con Calanda pero en lugar de ahorrar tiempo, me parece que estuvimos más rato que si hubieramos ido a Alcañiz y Calanda por la carretera conocida. Eso sí, aprendimos pueblecicos nuevos y vimos paisajes del Aragón más profundo, en donde nunca pasa nada.

¡Felices vacaciones de Semana Santa blogueros! 

jueves, 26 de febrero de 2015

Desafiando a la ley...






En las comunidades de vecinos la ley es el portero, desde su garito se dedica a espantar a los repartidores de publicidad y vigila los buzones interiores para que nosotros dejemos la propaganda en la estanteria que habia puesta junto a los buzones. En ausencia de portero, los vigilantes eran los propios vecinos liderados por el presidente de la comunidad.

Yo tengo una anecdota graciosa respecto a un encontronazo con un vecino casi octogenario. Aquella mañana de reparto tuve que repartir unas cartas en las cuales invitaban a todos los vecinos del barrio a una reunión donde aguantaban dos horas de charla y les daban un lote de regalos... esas cartas, como estaban impresas en un folio doblado había que meterlas dentro de los buzones interiores en lugar de dejarlas en el buzón exterior. En un portal de una calle del barrio de Las Delicias de Zaragoza, pulse el timbre del portero automático, (Yo, siempre que me toca repartir estas cosas suelo timbrar a los pisos más altos del edificios por qué los que más suelen vigilar son los que viven en los primeros) me contesta una voz de jubilado y yo le digo "Correo comercial", el hombre me insiste que lo deje fuera.... yo le vuelvo a insistir y le explico que se trata de una invitación a una charla donde dan regalos gratis... el hombre accede a abrir a regañadientes, (Oye la palabra gratis y ya le gusta.... como todos los jubilados jajaja)
Deposito las cartas en los buzones de dentro y me voy del portal.... sigo repartiendo y después de buzonear tres portales me aparece un señor con boina, camiseta de tirantes y zapatillas de estar por casa y me chilla amenazante con un papel en la mano.
  - ¡Soy el vecino del 19! tu me has dicho que eras cartero y este papel es una P... publicidad que tiene que ir al buzón de afuera...
  - Verá.... yo le he dicho que era cartero comercial, no le he mentido y además le he explicado que se trataba de una invitación a una charla donde dan regalos.
  - ¡A mí que pichorras me importa si es una invitación a una charla de regalos! ¡Tú me has engañado.... este papel tiene que ir al buzón de afuera!
  - Que no puedo dejarlo afuera... no ve que es un papel pequeño y abulta como si fuera una carta...
  - ¡Me da igual! ¡Tú no eres cartero! ¡Tú no tienes permiso para entrar en el patio ni echar papeles a mi buzón... esos dos 20 centimetros cuadrados es propiedad particular, (refiriendose al buzón interior) te puedo denunciar a la policía por allanamiento de morada...
  - No se ponga así por una tontada.... es un simple papel, no una bomba...

El hombre arrugó la carta y me la tiró a la cara, después se fue muy enfadado de vuelta a su casa.... yo seguí con el reparto como si no hubiera pasado nada...


Aquí os dejo un enlace de El Mundo Today , trata sobre la extraña desaparición de los carteles de "se prohibe publicidad" de las comunidades de vecinos.

lunes, 23 de febrero de 2015

Dos personas en una


En el bar de la estación de Sabiñanigo hacian unos bocadillos muy buenos y siempre que pasabamos por allí de camino a Jaca, mi jefe y yo parabamos a almorzar o comer... según la hora.

El primer día que entramos al bar, nada más entrar y acercarnos a la barra, la camarera me confunde por otro y me saluda así:
  - ¡Óscar! ¿Cuánto tiempo....? ¿Qué tal estas?
Yo, me quedo un poco parado y antes de que pudiera contestar, me vuelve a decir....
  - ¿Qué tal va la empresa? ¿Haces muchos muebles o qué?
Y yo, en lugar de decirle que no me llamaba Óscar ni que era carpintero.... se me ocurrió seguir con la conversación y le contesté que la empresa iba, que nos mandaban encargos nuevos y aparte restaurabamos muebles.... luego, pedimos los bocadillos y las bebidas y nos fuimos a sentar en una mesa para comerlos. A la hora de marcharnos, mi jefe pagó y cuando yo salía por la puerta la camarera me llamó.
  - ¡Adios Óscar, a ver si nos vemos pronto...!




Estuvimos un tiempo largo sin poder parar a comer en el bar de la estación, (tres o cuatro meses) Un día, volvímos a pasar por allí y como nos sobraba tiempo paramos a almorzar y antes de bajar de la furgoneta, mi jefe me comentó que si aún se acordarían que me confundieron por Óscar, el carpintero... yo le dije que no creo, porque se había pasado mucho tiempo.

La camarera no se había olvidado, nada más entrar por la puerta sonríe y me saluda con alegría.
  - ¡Andaa, Óscar! hacía tiempo que no venías..... ¿Qué es de tú vida, que tampoco te veo por sabi?
Yo, claro, siguiendole la conversación, a estas alturas no ibas a decir que no era Óscar.
  - Pues bien, ya ves.... que por culpa de la crisis tuvimos que bajarnos a Zaragoza, que aquí los clientes empezaban a escasear....
  - Vaya.... que pena....
  - Pues sí, echo de menos Sabiñanigo.... ¡Pero en Zaragoza nos va bien!
  - ¡Me alegro!
Pedimos los bocadillos y nos volvimos a sentar en una mesa para comernoslos.

Al salir, la camarera se despide de Óscar diciendome que le vaya bien.... yo sonrio y me despido. Nos  subimos a la furgoneta y el jefe ya no se puede aguantar la risa y me dice:
  - ¡Luisito, ya te vale! Menudas historias te inventas.... ahora ya no se puede decir que no eres Óscar, tienes que seguir...... con lo fácil que hubiera sido decir que no eras Óscar el primer día que te confundieron....
  - Pues sí, pero..... en aquel momento se me ocurrió seguirle la conversación a la camarera....


La última vez que estuve en ese bar fue en 2009... sí fuera hoy, se seguirán acordando de Óscar, el carpintero.

viernes, 20 de febrero de 2015

El repartidor del futuro


A mi jefe se le ocurrían muchas ideas, una de ellas era diseñar un carrito de propaganda eléctrico a partir de la base de un carrito de golf parecido al de la foto.... de todos los que trabajabamos en la empresa yo fuí el único que le dió animos en la realización del proyecto.

Para probar, primero compró un dos carritos de golf eléctricos, uno para hacer el prototipo y el otro para desarmarlo por piezas... 

El prototipo consistía en un carrito de golf como el de la fotografía pero, en el lugar de la bolsa de los palos iba colocado encima un carro de la propaganda normal sujeto con unas bridas de plástico al carrito de golf. La bateria aguantaba perfectamente una mañana de reparto entera y era una gozada ir por la calle repartiendo... para subir las cuestas le dabas más velocidad y las subía sin esfuerzo. La gente se me quedaba mirando al verme repartir, despertaba la envidia del resto de repartidores de otras empresas cuando me cruzaba con ellos por la calle. Mi jefe me decía que sí este proyecto salía adelante yo íba a ser el primer repartidor de propaganda del mundo en repartir con un carrito eléctrico.

A la hora de hacer el carrito eléctrico con el motor del carrito de golf despiazado y una base de madera con ruedas y mango para conducirlo, no cuajó demasiado bien en las posteriores pruebas y se disparaba el presupuesto de hacerlo, la crisis económica entró de lleno a la empresa y el futuro carrito de propaganda eléctrico se quedó en el limbo de los inventos.

Pero yo he vivido la experiencia de ser el único repartidor de propaganda del mundo en llevar un carrito eléctrico, aunque solo fueran durante tres semanas y con un prototipo.

miércoles, 21 de enero de 2015

Pegando carteles


Además de repartir propaganda también me tocaba ir pegando carteles por los comercios de las calles de todos los distritos de Zaragoza, la mayoria de los cartelicos solían ser para anunciar las exposiciones y cursillos de la "Obra social de Ibercaja" y para las vísperas del Pilar se colocaban carteles anunciando los conciertos de Interpeñas en los cuarticos donde están ubicados los cajeros automáticos.

Esta tarea no me hacia mucha gracia, porque tenias que entrar a todos los comercios y según que tiendas, te ponían mala cara y no te dejaban poner el cartel..... Lo bueno era cuando habia una tienda que estaba traspasada y tenía la persiana atrancada, entonces ahí sí que aprovechaba y ponía el cartel en las baldosas de la fachadas.... total, a nadie podía molestar eso, la gente leía el cartel y al dueño igual le daba porque estaba chapado.... jeje

Otra variante de pegar carteles era la de las rutas de colegios y universidad, llevabas los mismos carteles de exposiciones pero con la diferencia de que en lugar de pegarlos tú, se los entregabas al conserje del cole y te tenía que echar un sellico como que estaba entregado. Esto me gustaba más.

Había una ruta en concreto que me encantaba, porque se terminaba enseguida y tenias que recorrer las facultades y colegios mayores del campus de la plaza San Francisco de la universidad de Zaragoza y luego un par de librerias de la calle corona de Aragón. Ya que yo no he estudiado en la Universidad porque elegí FP me gustaba pisar todas las facultades y ver a las universitarias y universitarios en su habitat.
La única pega es que íba andando normal, pero cuando entraba en la facultad de derecho para entregar su cartelico tenía que poner la espalda recta porque sino no me dejaban pasar...... JA JA JA

Como esa ruta la terminaba a media mañana, me solía meter a almorzar en un bar frecuentado por universitarios ya que las consumiciones solían ser más ecónomicas y los pinchos de tortillas muy ricos.

La ruta de los coles que menos me gustaba era la ruta de casablanca, que englobaba dos coles que estaban donde cristo perdió la alpargata..... uno era el Liceo Europa, casi en la fuente de la junquera y el otro era el marianistas, "siguiendo el canal imperial hasta ver un campo de fútbol" (Explicación que me dió un sabio jubilado cuando le pregunté el primer día que hacía esa ruta).

martes, 20 de enero de 2015

La guía "michelin" del repartidor


Íbamos repartiendo por todo Aragón y teniamos ya sitios más o menos fijos a la hora de comer, según en el pueblo que nos pillará repartiendo.

Huesca capital: el restaurante El Ibón, situado en la avenida Martinez de Velasco. Comida casera cojonuda a buen precio. Estaba situado cerca de un poligono industrial y eso se notaba en que casi siempre teniamos que esperar para sentarnos en una mesa.

Larrés: Pueblecico situado muy cerca de Sabiñánigo, no me acuerdo como se llamaba el mesón pero se comía muy bien. (No hay más restaurantes en el pueblo) ese municipio es conocido por su castillo, dónde se encuentra el museo del dibujo.

El mesón del aceite, Bulbuente: Aquí no comí, solo almorcé y muy bien. Esto tiene historía. Cada quince días hacíamos la ruta de reparto de Borja y Tarazona y al pasar por Bulbuente, mi jefe y yo siempre deciamos que un día habría que parar a echar un bocado en el mesón del aceite.... y un día, paramos a almorzar y ya siempre que nos sobraba un poco de tiempo al hacer esa ruta, paradica a almorzar.

Restaurante Casa Pepe, Tauste: Aquí, un sábado por la mañana que nos tocó trabajar en una campaña publicitaria urgente, decidimos hacer un alto en el trabajo y por ser sábado nos metimos a almorzar a este lugar un plato contundente: huevos fritos con magra y longanizas.... ¡Ríquisimo!

Sábiñanigo: restaurante Obélix. La nota negativa de este post se la lleva este restaurante de Sabiñánigo, lo regentaban unas hermanas con muy mala leche. La comida estaba buena, pero el servicio nos echaba para atrás a la hora de meternos aquí a comer.

Lanave: La parte dulce la pone esta panadería situada en a pie de la N-330, en el Monrepós. Una panedería de horno de leña dónde hacen una madalenas riquísimas, unos mantecados exquísitos, unos adobados muy buenos y panes de medio kilo y de kilo con una buena miga. 

viernes, 16 de enero de 2015

Alcorzar no significa ir por buen camino


También teniamos que hacer rutas de reparto por los pueblecicos del Aragón más profundo. Cada quice días teniamos que hacer el reparto de la publicidad del "Schlecker", que en cuatro días habia que repartir mogollón de pueblos y a veces hacíamos rutas maratonianas como la de ir de Zaragoza a Huesca, parando en Almúdevar y Sariñena y luego subir hasta Jaca y Sabiñanigo. Después de Jaca, bajar hasta Teruel capital sin pasar por Zaragoza y comiendo en la furgoneta mientras ibamos por la autovía Múdejar. Esas rutas, casi siempre me tocaba ir a mí con el jefe como conductor de la furgoneta. Comenzábamos la jornada a las nueve de la mañana y la terminábamos a las ocho y pico de la noche, cerca de las nueve.... (Estas ruticas hacían que tuviera la nómina un poco más alta).

El que es, que haciendo un día la ruta del tambor, (La llamábamos así porque eran los pueblos de alrededor de Alcañiz) Salíamos de Alcañiz para dirigirnos a la tienda de "Schlecker" de Valderrobles para hacer el reparto y como después de Valderrobles teníamos que ir a Caspe, se nos ocurrió que alcorzar por la carretera de Torre del Compte (desvío situado a medio camino entre Valderrobles y Alcañiz) para evitarnos un cacho de carretera y llegar antes a Caspe.... ¡Qué carretera! llena de baches, sin árcenes, estrecha, curvas..... la pista circulaba entre un clásico pinar de la comarca del Matarraña y daba la sensación de que el bucólico paisaje se había detenido en el tiempo. Pasamos por el pueblo de Torre del Compte, después cruzamos una carretera nacional para meternos en el desvío de Mazaleón, esta vez la carretera estaba un poquico mejor, pero poco.... salímos a Maella y de allí a Caspe.

Conclusión, que dimos menos vuelta que llendo por la nacional de Alcañiz y Caspe pero hicimos más kilómetros y en peores condiciones.

Eso sí, la experiencia de ir por una carretera casi desértica entre medio de los pinos bajo el sol del Matarraña y pensar que durante un momento se ha detenido el tiempo es una experiencia muy enriquecedora.

A veces en la vida merece la pena alcorzar por caminos secundarios en lugar de ir por la carretera que nos quieren mandar.