A mi jefe se le ocurrían muchas ideas, una de ellas era diseñar un carrito de propaganda eléctrico a partir de la base de un carrito de golf parecido al de la foto.... de todos los que trabajabamos en la empresa yo fuí el único que le dió animos en la realización del proyecto.
Para probar, primero compró un dos carritos de golf eléctricos, uno para hacer el prototipo y el otro para desarmarlo por piezas...
El prototipo consistía en un carrito de golf como el de la fotografía pero, en el lugar de la bolsa de los palos iba colocado encima un carro de la propaganda normal sujeto con unas bridas de plástico al carrito de golf. La bateria aguantaba perfectamente una mañana de reparto entera y era una gozada ir por la calle repartiendo... para subir las cuestas le dabas más velocidad y las subía sin esfuerzo. La gente se me quedaba mirando al verme repartir, despertaba la envidia del resto de repartidores de otras empresas cuando me cruzaba con ellos por la calle. Mi jefe me decía que sí este proyecto salía adelante yo íba a ser el primer repartidor de propaganda del mundo en repartir con un carrito eléctrico.
A la hora de hacer el carrito eléctrico con el motor del carrito de golf despiazado y una base de madera con ruedas y mango para conducirlo, no cuajó demasiado bien en las posteriores pruebas y se disparaba el presupuesto de hacerlo, la crisis económica entró de lleno a la empresa y el futuro carrito de propaganda eléctrico se quedó en el limbo de los inventos.
Pero yo he vivido la experiencia de ser el único repartidor de propaganda del mundo en llevar un carrito eléctrico, aunque solo fueran durante tres semanas y con un prototipo.

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