En el bar de la estación de Sabiñanigo hacian unos bocadillos muy buenos y siempre que pasabamos por allí de camino a Jaca, mi jefe y yo parabamos a almorzar o comer... según la hora.
El primer día que entramos al bar, nada más entrar y acercarnos a la barra, la camarera me confunde por otro y me saluda así:
- ¡Óscar! ¿Cuánto tiempo....? ¿Qué tal estas?
Yo, me quedo un poco parado y antes de que pudiera contestar, me vuelve a decir....
- ¿Qué tal va la empresa? ¿Haces muchos muebles o qué?
Y yo, en lugar de decirle que no me llamaba Óscar ni que era carpintero.... se me ocurrió seguir con la conversación y le contesté que la empresa iba, que nos mandaban encargos nuevos y aparte restaurabamos muebles.... luego, pedimos los bocadillos y las bebidas y nos fuimos a sentar en una mesa para comerlos. A la hora de marcharnos, mi jefe pagó y cuando yo salía por la puerta la camarera me llamó.
- ¡Adios Óscar, a ver si nos vemos pronto...!
Estuvimos un tiempo largo sin poder parar a comer en el bar de la estación, (tres o cuatro meses) Un día, volvímos a pasar por allí y como nos sobraba tiempo paramos a almorzar y antes de bajar de la furgoneta, mi jefe me comentó que si aún se acordarían que me confundieron por Óscar, el carpintero... yo le dije que no creo, porque se había pasado mucho tiempo.
La camarera no se había olvidado, nada más entrar por la puerta sonríe y me saluda con alegría.
- ¡Andaa, Óscar! hacía tiempo que no venías..... ¿Qué es de tú vida, que tampoco te veo por sabi?
Yo, claro, siguiendole la conversación, a estas alturas no ibas a decir que no era Óscar.
- Pues bien, ya ves.... que por culpa de la crisis tuvimos que bajarnos a Zaragoza, que aquí los clientes empezaban a escasear....
- Vaya.... que pena....
- Pues sí, echo de menos Sabiñanigo.... ¡Pero en Zaragoza nos va bien!
- ¡Me alegro!
Pedimos los bocadillos y nos volvimos a sentar en una mesa para comernoslos.
Al salir, la camarera se despide de Óscar diciendome que le vaya bien.... yo sonrio y me despido. Nos subimos a la furgoneta y el jefe ya no se puede aguantar la risa y me dice:
- ¡Luisito, ya te vale! Menudas historias te inventas.... ahora ya no se puede decir que no eres Óscar, tienes que seguir...... con lo fácil que hubiera sido decir que no eras Óscar el primer día que te confundieron....
- Pues sí, pero..... en aquel momento se me ocurrió seguirle la conversación a la camarera....
La última vez que estuve en ese bar fue en 2009... sí fuera hoy, se seguirán acordando de Óscar, el carpintero.
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